firma completa

NOTICIAS GENERALES

Las noticias más destacadas de los Misioneros Claretianos y de la Iglesia en México y el Mundo

LA MUERTE Y LA VIDA

Publicado Noviembre 16, 2018

Por P. Domingo Vázquez Parra, cmf

Una de las tradiciones de más arraigo en la mente y el corazón de un mexicano desde temprana edad es el 2 de noviembre, día de los fieles difuntos. Tan importante es este día, que, en ambos calendarios, civil y religioso, es feriado. Alrededor de esta fecha van apareciendo miles de altares por todo el territorio nacional con el fin de recordar piadosamente a los parientes y amigos difuntos.

Esta tradición hunde sus raíces desde tiempos inmemoriales, con algunas variantes culturales según el país o la región indígena de que se trate, y, obviamente, muy anterior a la llegada de los españoles con la novedad del cristianismo.

La creencia de la vida más allá de la muerte es el denominador común de esta fiesta entre los mexicas, mayas, purépechas y otras etnias del país. El difunto se convierte ese día en el "huésped ilustre" a quien hay que festejar y agasajar, colocando “en el altar”: Retrato del finado, algunos objetos de su uso y alimentos de su gusto.

Los misioneros españoles, al llegar a estas tierras y comenzar la tarea de la evangelización, no tardaron en descubrir que el sentido de la trascendencia de los pueblos indígenas se prestaba de maravilla para aceptar, por fe, el misterio cristiano de la muerte y resurrección de Jesucristo y, por consiguiente, como proclamamos en el Credo, “en la resurrección de los muertos y la vida eterna”.  

El 2 de noviembre es, pues, un día de renovado gozo y esperanza, porque la muerte es vista no ya como un muro impenetrable ante el que se choca desesperadamente, sino como un “paso”, doloroso sí, pero paso del “mar Rojo”, hacia la “tierra prometida” y definitiva liberación.

Cada año, por esta fecha, entre las multitudes congregadas en los panteones o frente a los altares del recuerdo, parece cobrar vida el diálogo de Jesús y Marta de Betania: 

Marta dijo a Jesús: - Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá. Le dice Jesús: -Tu hermano resucitará.  Le dice Marta: - Sé que resucitará en la resurrección del último día. Jesús le contestó: Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá: y quien vive y cree en mí no morirá para siempre”. ¿Crees esto?   (Jn 11, 21-26).

Que este año, el 2 de noviembre, y su adjunto día de todos los Santos, sean una fecha mágica y festiva en el que la Palabra del Señor renueve nuestra esperanza en la vida eterna que Cristo nos alcanzó con su muerte y resurrección, y, de esto, seamos testigos en alegría.

Visto 86 veces

CMF

Acceso CMF

Acceso al área reservada para los miembros de la Congregación.

Acceda con la cuenta proporcionada por el Administrador