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LA MIGRACIÓN EN LA BIBLIA

Publicado Enero 22, 2019

Por P. Miguel Castellanos, cmf

Nuestras reflexiones de la Palabra de Dios durante este año 2019 serán en la línea de la Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC).

Por tal motivo, su servidor que esta prestando su servicio misionero en la Costa Chica, Oaxaca, comienza estas reflexiones mensuales con el título: La Migración en la Biblia.

Entendemos por migración al desplazamiento de una población desde un lugar de origen a otro destino y lleva consigo un cambio de la residencia habitual. La migración es un proceso que engloba a la emigración y a la inmigración. Emigrante es aquella persona que abandona su país originario para establecerse en el extranjero. Inmigrante es la persona que llega a un país distinto del que es originario.

En la Sagrada Escritura el Pueblo de Israel no utiliza propiamente el concepto de migrante o migración. Se hace referencia a los extranjeros (gerim). En sentido estricto son aquellos que no tienen derechos: No han sido asumidos en la alianza de las tribus, sino que peregrinan sin protección jurídico-social como lo hacían los Patriarcas (cf. Gn 12,10; 20,1) o se encuentran sometidos como los israelitas en Egipto (cf. Gn 47,4; Ex 2,22).

La exigencia de ayudar a los extranjeros aparece en algunas formulaciones básicas de la ley israelita, como en el dodecálogo de Siquem: «¡Maldito quien defraude en su derecho al extranjero, al huérfano y a la viuda!» Dt 27,19. La misma exigencia aparece en el Código de la Alianza (cf. Ex 22,20-23; Dt 16,11-12; 24,14-15). El fundamento de la ayuda a los extranjeros no es ningún tipo de ley general, sino el recuerdo y experiencia de opresión de los israelitas en Egipto.

Deuteronomio (10,18-22) ha formulado una de las palabras más hondas del Antiguo Testamento: «Yahvé, tu Dios… es Dios grande, poderoso y terrible, no tiene acepción de personas, ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda y ama al extranjero para darle pan y vestido. Por eso, amarás al extranjero (ger), porque extranjero (gerim) fuiste en Egipto».

Por otra parte, en el Nuevo Testamento Jesús bajo la ley del amor es más profundo y radical. Nos enseña y exige no sólo amar al prójimo sino también al enemigo (cf. Mt 5,43). Amar es desear y hacer el bien al prójimo, actuando con justicia.

Iniciando este año 2019 y en base a lo que ha vivido nuestra nación mexicana en relación a la migración, hoy más que nunca a todos nosotros que formamos la Familia Claretiana se nos invita a que organizadamente, en grupo, en comunidad o personalmente tomemos acciones concretas en favor de nuestros hermanos migrantes.

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