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EL AGUA FUENTE DE VIDA

Publicado Junio 17, 2019

Por P. Juan Manuel Buzo Sánchez, cmf

Quizás muchos nos acordamos de aquellos dos comerciales que hace años escuchamos y vimos en la TV que nos sugerían cuidar el agua: “gota a gota el agua se agota” y aquel niño simpático que decía: “ciérrale, ciérrale…”.

Bien, ahora sabemos que en parte era cierto, el agua se está acabando y el Papa Francisco nos exhorta en su encíclica “Laudato si´” (nn. 27-31) a cuidarla como parte de la “casa común”, ya que se agota como un recurso natural. Nos hace varios señalamientos a considerar:

  • El agua potable y limpia es una cuestión de primera importancia ya que es indispensable para la vida humana.
  • La calidad del agua disponible para los pobres, factor importante para su salud y, de lo contrario menciona una serie de signos de muerte por la falta de ella.
  • En algunos lugares se nota el avance en privatizarla, convertida en mercancía que se regula por las leyes del mercado.
  • Se advierte un derroche de agua no sólo en los pueblos más desarrollados sino también en los menos desarrollados que poseen una gran reserva.

Ante este panorama cuestionador, sin duda, nos viene a la memoria la voz de nuestro Maestro y Señor en su diálogo con la Samaritana, a quien le pide de beber y en donde afirma: “…pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna” (Jn 4,14).

Necesitamos conocer el don de Dios para compartir de esa agua viva que se refiere Jesús, la vida misma dada por Dios y, cuidarla.

Esa fuente viva, como símbolo del Espíritu que, se traduce en el amor al prójimo. El anuncio del nuevo nacimiento y del culto nuevo que nos incorporará al nuevo pueblo de Dios por las aguas bautismales.

Como sedientos, acerquémonos a la fuente del agua viva. Reconociendo nuestras fatigas interiores. En Él encontramos el agua que apaga la sed profunda, que lava una vida ofuscada por los errores y los pecados.

Volver siempre a la fuente que es Cristo Jesús (Cf. Jn 7,37) nos ayudará a tener siempre presente su mandato: “que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 15,12), esto se puede traducir y aplicar a lo que el Papa Francisco nos exhorta en relación al agua:

  1. Saber cuidarla.
  2. Saber distribuirla y administrarla.
  3. Debe producir vida y no muerte, comunión y no confrontación.
  4. Solidaridad y no voracidad, ya que el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico.
  5. Educar para el buen uso y consumo del agua.

Estas y otras medidas concretas (es una interpelación de Dios en nuestro tiempo MS 6), que debemos tener en cuenta para poder cantar con el Salmista: “Hacia las aguas de reposo me conduce…” (Sal 22,3).

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