XXXIII PEREGRINACIÓN DE LA COMUNIDAD DE SORDOS A LA BASÍLICA DE GUADALUPE

Publicado Febrero 05, 2020

Por P. Ernesto Mejía Mejía, cmf
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El sábado 1 de febrero la Comunidad Católica de Sordos llevó a cabo su XXXIII Peregrinación a la Basílica de Guadalupe.

Cerca de las 10:30 a.m. el Misionero Hermano Adolfo Villaseñor en coordinación con un solido grupo de misioneros laicos sordos indicaba en lenguaje de señas el inicio de la peregrinación que partía desde la Glorieta de Peralvillo.

Es de llamar la atención cómo los misioneros laicos: sordos y parlantes son quienes preparan la logística de la peregrinación. Pero, es una peregrinación muy singular en la que el movimiento de manos se hace canto y oración. Donde el silencio se vuelve elocuente. Podemos decir que es una propuesta diferente de ser misioneros(as): “Desde el silencio: una misión en la urbe”.

Así, la Buena Noticia de Jesús se transmite en esta megaciudad a través de un singular lenguaje: El Lenguaje de Señas, por medio del cual, el misionero(a) sordo(a): anciano(a), el papá, la mamá, el joven, la joven, el niño, la niña manifiestan su fe, su cariño y respeto a la Virgen de Guadalupe.

Sí, son los sordos y sordas misioneros(as) que evangelizan esta gran ciudad, pues, cada uno de ellos en su escuela, casa o trabajo comparten su creencia, promueven el respeto y humanizan la ciudad.

Este actor urbano: sordo(a) se hace visible y le dice a la ciudad que también a través del silencio y del lenguaje de señas se puede entrar en contacto con Dios. Y si la Virgen de Guadalupe habló en 1531 en náhuatl, hoy también, esta misma Virgen a través del lenguaje de señas le dice a cada uno de los sordos(as): ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? 

A las 12 del mediodía el P. Mario González, CMF a la entrada de la Basílica de Guadalupe, en compañía de otros claretianos: Hnos. Adolfo V. Carlos B. Sabás C. y el P. Ernesto M. recibían a todos los peregrinos sordos y acto seguido daba inicio la Eucaristía.   

Toda la misa estuvo interpretada en lenguaje de señas. Junto con la oración del Padre Nuestro en la que todas las manos de los sordos(as) se alzaban y se comunicaban con Dios, hay que destacar que el P. Mario al finalizar la misa agradecía a la Virgen por esta XXXIII Peregrinación de los sordos e invitó a toda la gente a aplaudirle a la Virgen en lenguaje de señas y así fue, la mayoría de la gente que estaba en misa lo hizo.

No podemos poner el nombre de todos los misioneros y misioneras que conforman la pastoral de sordos, pero nombramos a: Jobita y Alejandro (sordos) así como a Mónica y Luis Gerardo (parlantes) que a través de su entrega la Buena Nueva se sigue esparciendo silenciosamente en esta megaurbe.

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