SAN JUDAS | PRACTICANDO SE APRENDE.

Publicado Febrero 28, 2020

Por P. Héctor Núñez Gutiérre, cmf
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Estamos ya en el ambiente de cuaresma, tiempo de conversión.

Nuestra devoción a San Judas se nutre del deseo de conversión (de tener un vicio a dejar ese vicio, de estar sin un salario a ganarse los justos medios de vida, de una convivencia molesta a ser buenos compañeros).

Para lograrlo acudimos a San Judas: oraciones, peregrinaciones, flores, veladoras; todo eso está bien, pero recordemos a Jesús alimentando a más de 5 mil con los 5 panes de un niño; recordemos la pesca milagrosa de Pedro y compañeros, cuando obedientes echaron las redes y sudando los sacaron del agua. Todo eso está bien, pero cuando le pidamos a San Judas un milagro pensemos en lo que podamos cooperar, si se trata de dejar un  vicio saber decir que “no” cuando te dicen: “vamos a echarnos una copa” o te dicen: “hace tiempo que no brindamos “.

Los hábitos se forman de actos repetidos. Pues no los repitamos, cuando se trata de quitar un vicio, cuando se trata de conseguir trabajo, habilitarse intelectual y manualmente en la tarea correspondiente, cuando se trata de entenderse mejor con la señora, sonríe, aunque estés cansado o no te guste la sopa que preparó.

Los ayunos y penitencias propios de la cuaresma tienen ese fin: dejar de comer aunque se tenga hambre, ir estudiando, ir practicando lo que hace falta.

En la época actual en que no se obliga al niño a cumplir con deberes, se forman niñas y niños que se dejan arrastrar por el antojo y el capricho; futuros mayores con vicios y sin trabajo.

Pidámosle a San Judas austeridad y compromiso, aunque nos cuente.

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