PORTADA WEB

CLARET, HOMBRE MIGRANTE

Publicado Octubre 21, 2020

Por P. Miguel Ángel Portugal, cmf

Comparte en  

La migración es un fenómeno al que la humanidad se ha acostumbrado desde tiempos antiguos, pues siempre ha habido grupos que por una u otra razón abandonan su lugar de residencia para fundar nuevos poblados o unirse a los ya existentes.

De hecho, las migraciones han sido a lo largo de la historia una poderosa fuente de diversidad cultural, racial y económica, lo cual ha fomentado el desarrollo a través del intercambio.

Sin embargo, la migración no siempre se da en un contexto feliz. También son abundantes los casos de desplazados por conflictos bélicos, por hambrunas o catástrofes naturales, que buscan asilo y nuevas oportunidades en otras latitudes, por no hablar de los exiliados y las poblaciones expulsadas por motivos raciales o políticos de sus patrias, convirtiéndose en ciudadanos errantes hasta volver a fundar un hogar en otro lado o bien regresar a sus hogares de origen como es el caso de la migración latinoamericana hacia Norteamérica.

Claret misionero itinerante de la migración evangélica:

Nuestro padre fundador, caracterizado por su gusto “andariego” y evangelizador incansable en el anuncio del Reino de Dios, también experimento de una manera significativa el ser migrante en su convicción de ser “misionero para el mundo”. Egregio misionero en Canarias y con grandes sueños de la Cartuja, evangelizador en los avatares de la conflictiva Cuba y finalmente en la controvertida España regia al frente de la dirección espiritual de Isabel II, “la reina castiza”. Este itinerario siempre profético y constantemente inspirado por la incansable pasión de llevar la Palabra y proclamarla a tiempo y destiempo.

Siempre pensándose como ciudadano del mundo y misionero errante, consideró el mundo como su casa y las veredas del Evangelio como tierra santa para que: “Él sea conocido, amado, servido y alabado por todos”.

En su vida migrante por todos los lugares donde anduvo misionando fue alabado por sus grandes virtudes evangélicas, pero nunca exento de las tribulaciones y sufrimientos por causa del Evangelio. Todo esto coronado por la experiencia del destierro en aquel monasterio que lo acogió como una familia de hermanos en la fe y desde donde se vio valorado y auspiciado por la madre Congregación que estuvo presente en sus últimos momentos de la vida.

Dicho lo anterior, podemos concluir que el P. Claret no sólo fue migrante cuando experimento las hieles del destierro al final de sus días, sino su vida toda, fue una vivencia de su caminar misionero en tierras extrañas como si fuera su propia patria y sintiéndose extranjero de este mundo.  También como migrante tuvo la esperanza en una nueva ciudad-patria que anhelaba y que no sólo buscaba alcanzarla personalmente, sino ante todo implicarse en el proceso de salvación de todos aquellos a los que fue enviado a anunciar el Evangelio para que también ellos encaminaran su vida a una expectativa de nuevos cielos y nueva patria que no se acaba. Su vida entera estuvo dedicada a ser profeta y portavoz de aquellos que tal vez en su propia patria vivían como extraños y emigrantes en una tierra sin esperanza. 

                                                                       En el corazón de la Madre:

                                                                       P. Miguel Ángel Portugal Aguilar, cmf.

Visto 160 veces
Pie

CMF

Acceso CMF

Acceso al área reservada para los miembros de la Congregación.

Acceda con la cuenta proporcionada por el Administrador