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LA FIDELIDAD AL CARISMA DE NUESTRO FUNDADOR HOY

Publicado Octubre 22, 2020

Por P. Mathew Vattamattam, cmf

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CARITAS CHRISTI URGET NOS

LA FIDELIDAD AL CARISMA DE NUESTRO FUNDADOR HOY 

Queridos hermanos:

 

1. Al celebrar el 150º aniversario de la culminación de la misión de san Antonio Mª Claret en la tierra, deseo invitaros a vosotros y a todos los que comparten la herencia espiritual de Claret a congregaros para dar gracias al Señor por su vida y misión, y a renovar nuestras propias vidas en el impulso misionero que el Espíritu Santo le concedió. Comenzamos las celebraciones del Año jubilar el 24 de enero de 2020 en Santiago de Chile para concluirlas el 24 de octubre de 2020 en Entretanto, el Señor de la historia nos ha llevado a vivir estos meses de una manera totalmente diferente e inesperada, ya que la pandemia mundial de la COVID-19 irrumpió por sorpresa y nos encontró a todos desprevenidos. Como misioneros, hemos aprendido a responder a esta situación en medio de las incertidumbres. Y lo hemos hecho convirtiéndonos en prójimos unos de otros y haciéndonos cercanos a las personas que nos rodean por todos los medios a nuestro alcance. Una imagen que me viene a la mente para explicar nuestro camino es la vela de un barco cuya tripulación tiene que estar constantemente alerta al estado de las aguas y dirigir el movimiento de la nave hacia el destino, sorteando hábilmente las recurrentes tormentas, vientos y otros peligros. Aunque sabemos que el Señor Resucitado está presente entre nosotros, en ocasiones entramos en pánico cuando pensamos que tenemos que manejar la situación por nuestra cuenta, ya que el Señor no actúa de la manera que desearíamos. Durante la primera fase de la pandemia, el papa Francisco nos recordó esta imagen e invitó a la Iglesia a confiar en el Señor que calma la tempestad y enseña a sus discípulos una nueva forma de vivir a través de las dificultades de la vida[1].

2. Atravesamos un momento histórico que dejará al mundo con notables La pandemia ha quebrado la confianza humana en la previsión y prevención de tragedias mundiales y ha destruido las estructuras de la seguridad económica y social. Permanecemos preocupados por las continuas olas de contagio en muchos países. Aunque contamos con los avances que se van logrando, y disponemos de mejor información y de medios más rápidos para compartirla, la nebulosa de tanto desconocimiento e incertidumbre se hace muy difícil de soportar para la cultura posmoderna. Sin embargo, no debemos permitir que la capacidad de nuestro espíritu humano, agraciado por el poder del Señor Resucitado, sea rehén del pesimismo y las cínicas visiones del mundo. La humanidad, ayudada por la gracia, ha renacido de las cenizas de la destrucción y la ruina en diferentes momentos de la historia, y debemos compartir y difundir ese espíritu a nuestro alrededor, como lo hizo nuestro Fundador en su tiempo.

 

I. CONTEMPLAR LA VIDA DE CLARET DESDE SU MUERTE

 

1. Un kairós para profundizar nuestra presencia carismática en el mundo

3. Considero que la mejor manera de celebrar el 150º aniversario de la muerte de nuestro Fundador es profundizar nuestro arraigo en el carisma y responder a la actual situación mundial como una auténtica forma de vivir nuestra identidad misionera. Mientras continúa la investigación científica de soluciones para acabar con el virus, la pandemia mundial nos sirve de ensayo global sobre el futuro de la humanidad y muestra la forma en que los seres humanos se relacionan con Dios, con sus semejantes y con la creación. La reciente encíclica del papa Francisco, Fratelli tutti, hace una breve explicación de la fragmentación de la sociedad humana e invita a todas las personas a soñar «como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos»[2]. Esta visión de la fraternidad universal y de la amistad social imprime profundidad y orientación a nuestro carisma misionero hoy, aquel que nuestro Fundador intuyó en su interior y transmitió al nuncio papal sobre su misión: «Mi espíritu es para todo el mundo»[3]. Este espíritu misionero nos une a cada uno de nosotros y a todas las ramas de la familia claretiana en una fraternidad misionera que arde en el amor de Dios y que extiende sus llamas dondequiera que estemos presentes[4]. El lema de Claret, Caritas Christi urget nos («Nos apremia el amor de Cristo»), señala la fuente de nuestra fraternidad local y universal. Es en el amor de Dios desde donde podemos abrazar al mundo entero.

 

2. Con Clotet, al lado de Claret en el monasterio de Fontfroide

4. Os invito ahora a contemplar la belleza de la vida misionera de nuestro Fundador, revisando todo su itinerario vital desde su lecho de muerte. Su entrega definitiva al Señor en el exilio, intramuros del monasterio de Fontfroide (Francia), fue la culminación de su calvario y el cumplimiento de su misión en la tierra. Comprenderemos mejor ese momento si nos metemos en la piel del P. Jaime Clotet, que atendió a Claret en sus últimos días y escribió: «pudimos contemplar su fervor [de Claret] nunca desmentido»[5]. El deseo de Claret de conformarse plenamente con Cristo se expresaba en sus frecuentes besos al crucifijo y en instar al misionero que le atendía a sugerir y repetir las jaculatorias. El 23 de octubre, viendo los gestos de amor al Señor crucificado, el P. Clotet comentó al mismo Claret, el santo moribundo: «Vuecencia quiere morir con Jesucristo, y con Él morirá». Incluso en su estado de salud crítico, Claret respondió con voz clara: «Dígalo esto, dígalo: con Él morirá». El P. Clotet informó de que el estado de Claret era verdaderamente una agonía prolongada, pero pacífica. Escribió al P. Xifré: «No sé cómo describirle a V. su calma y reposo. Ahora veo bien que la muerte de los justos no es muerte sino sueño»[6].

 claret lecho

3. El arte de vivir y morir en Cristo 

5. El Jaime Clotet, en su detallada descripción de los últimos momentos de la vida terrena del P. Fundador, atestigua cómo las horas postreras de Claret le recordaron la agonía de Cristo en la cruz. Claret estaba en agonía, pero en paz y quietud, fruto de su profunda intimidad con Cristo. El P. Clotet y los cistercienses que le acompañaron en su muerte se sintieron profundamente conmovidos y edificados por la forma en que el santo se durmió en el Señor a las 8:45 h. de la mañana del 24 de octubre de 1870. El P. Clotet continúa su relato: «El cuerpo de nuestro Venerable Fundador, después que su alma se separó de él, quedó muy bien. Veinte y tantos años ha que yo le conocía y nunca le había visto tan hermoso»[7]. Las exequias del santo fueron celebradas con la sobriedad y austeridad con la que él vivió. Los monjes del monasterio y algunos de sus misioneros representaron en el funeral a las innumerables personas a las que sirvió en su vida. La creación, que Claret amaba y admiraba, se unió a sus últimos ritos a través de un pajarito que volaba por los arcos góticos de la iglesia cantando al son de los salmos de los monjes en perfecta armonía, lo que llamó la atención del P. Clotet[8]. El cuerpo de Claret fue enterrado en el cementerio del monasterio dentro de una tumba excavada sobre la roca y que fue sellada con una lápida en la que se esculpió la siguiente inscripción: «Amé la justicia y odié la iniquidad: por eso, muero en el exilio»[9].

Monasterio

6. El arte de morir como un misionero está muy relacionado con la belleza de vivir como un discípulo de Cristo y tratar de vivir como Cristo vivió. San Pablo lo expresó bien cuando afirmó: «Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos» (2 Cor 5,15). Desde el horizonte cerrado de este mundo, no se puede apreciar la belleza de una vida gastada como la suya por la causa del Evangelio. Desde esa perspectiva, fue una locura que un joven inteligente, altamente dotado en el diseño textil en la Cataluña de 1820, abandonara la gran oportunidad de ser industrial y se convirtiera en sacerdote. ¿Dónde está la gracia de vivir una vida constantemente en riesgo, a menudo sujeta a dificultades, ridiculizaciones, persecuciones, calumnias y, finalmente, morir en el exilio? ¿Cómo puede uno vivir una vida con sentido cuando tiene que renunciar a sus apasionados planes misioneros (el proyecto de la nueva Congregación y las publicaciones en Cataluña) e ir a trabajar a lugares y en puestos con los que no sintoniza (arzobispo de Santiago y Confesor de la Reina de España)?

7. Claret comparó la angustia que vivía en su corazón con las dos fuerzas —centrífuga y centrípeta— que rigen el sistema Explicó esta tensión en el contexto de su vida en Madrid: «siento en mí una fuerza, que la llamaré centrífuga, que me excita a salir de Madrid y de su Corte; pero siento que hay otra fuerza, que es la voluntad de Dios, que quiere que por ahora esté en la Corte, que con el tiempo ya saldré... Y mezcladas estas dos fuerzas, a saber, el deseo de salir y el amor que tengo en hacer la voluntad de Dios, que es que por ahora esté en la Corte, estas dos fuerzas, así mezcladas, me hacen describir el círculo que estoy haciendo»[10]. El pacífico, sereno y bello rostro de Claret en el momento de su muerte es la afirmación de que una vida consagrada a Dios y vivida de acuerdo con su designio es realmente hermosa.

8. Un claretiano que sigue a Cristo al estilo de Claret muere con la misma serenidad y gozo de vivir para el Señor y morir en Él. Morimos amando y viviendo nuestra vocación misionera hasta el último Me ha dejado edificado el ejemplo de tantos de nuestros ancianos que fallecieron pacíficamente dejando el legado de la riqueza de su vida y misión vivida por Cristo y por el pueblo de Dios. Es en la muerte cuando se pierde toda la privacidad y otros revisan los enseres personales sin preocuparse de pedir permiso. He visto claretianos que tenían muy pocas pertenencias a su muerte: una Biblia, el oficio, una pequeña colección de libros, medicinas y unos pocos artículos personales. Una vida transparente, comprometida y entregada por la causa del Evangelio es como una vela que queda casi totalmente reducida después de arder y haber consumido toda la cera. Rara vez encontramos claretianos que hayan sorprendido a los superiores a su muerte con hallazgos desconocidos de asuntos financieros o de otra naturaleza, o acumulación de objetos injustificados.

 

4. Dejarse desafiar por la vida de Claret 

9.Después de contemplar la escena del lecho de muerte del Fundador en el monasterio de Fontfroide, centremos ahora la mirada en la vida de Claret, aquella que le permitió morir como Cristo. Su vida conllevó opciones claras por el Señor a quien consagró todo su ser. Quisiera resaltar algunas dimensiones destacadas de su vida que hoy siguen siendo relevantes e interpelantes para nosotros.

 

a)  «No» a la mediocridad y «sí» a la vida misionera despierta

10. Me fascina una dimensión de nuestro Fundador que lo mantuvo vivo y activo como misionero durante toda su Todo comenzó con un despertar inicial del amor de Dios en un niño que soñaba con la eternidad (Aut. 8-17) y el reavivamiento de ese fuego ya de joven después de algunas pruebas en su juventud (Aut. 67-76). Como diseñador textil bien capacitado, supo cómo aplicar sus habilidades a su propia vida y misión. Sabía cómo mantener el fuego del amor encendido y diseñar formas innovadoras para propagarlo dondequiera que fuera enviado en misión. Vemos este fuego de amor ardiendo en el entusiasmo del joven predicador itinerante de Canarias y Cataluña, en la eficiente programación apostólica del arzobispo de Santiago de Cuba, en el prudente servicio y la incansable predicación del Confesor de la Reina de España, en la silenciosa resistencia al sufrimiento del misionero apostólico en las diversas circunstancias de la vida. Este celo misionero es el hilo que une todos los momentos del amplio espectro de su vida hasta el final.

11. ¡Cuánta alegría me da ver a nuestros misioneros ardiendo con el fuego del amor de Dios en las innumerables periferias de las encrucijadas humanas! Durante la actual pandemia, he podido conocer muchas iniciativas claretianas en diferentes partes del mundo encaminadas a ofrecer consuelo y esperanza a las personas afligidas por la enfermedad y sus consecuencias La fuerza de la Congregación es este fuego misionero del amor de Dios que enciende cada vida y actividad apostólica claretiana. Es triste observar a los claretianos en quienes el fuego se encuentra apagado y las cenizas del cinismo y el desánimo enfrían su entusiasmo inicial, dejando que su espíritu sea secuestrado por intereses y preocupaciones mundanas. Podemos estar seguros de que la lámpara de nuestro carisma no está encendida cuando una comunidad claretiana expande a su alrededor el humo de la desarmonía y la división. Como Claret, debemos dar los pasos necesarios para encender el fuego del amor mediante la contemplación diaria de la Palabra de Dios, la participación en la Eucaristía y el fomento de las relaciones fraternas en comunidad. Una lámpara no se enciende para iluminarse a sí misma, sino para disipar la oscuridad que la rodea. Los apostolados creativos fluyen necesariamente del fuego encendido de nuestro carisma.

 

b)  «No» a los modelos obsoletos de misión y «sí» a las empresas misioneras innovadoras

12. Otra dimensión fascinante de la vida de Claret es su incansable búsqueda de actualización en las diversas estrategias apostólicas para ser un misionero eficaz en su La curiosidad por adquirir conocimientos y destrezas adecuados en el ámbito de su labor, y por aplicarlos para mejorar su servicio, hizo de Claret una persona competente que podía orientar de manera creíble a quienes estaban a su cargo. Demostró esta agudeza durante sus estudios de fabricación textil en Barcelona, cuando incluso perfeccionó los patrones de los diseños con sus propias improvisaciones creativas[11]. En el seminario de Vic aprendió los dos medios importantes para afinar el filo de su predicación misionera: el estudio y la oración. Él mismo lo recuerda: «Yo antes de predicar debo mover y batir las alas del estudio y oración»[12]. Es asombroso verle dominar el tratamiento con hierbas para sanar a los habitantes de Viladrau y enseñar técnicas agrícolas para ayudar a las gentes de Cuba[13]. Claret incluso llegó a escribir un par de libros para apoyar la promoción de los agricultores de Cuba[14] y organizó una granja modelo para educarlos en la agricultura. No obstante, su continuo estudio y aprendizaje fue sobre la Palabra de Dios, que alimentó su oración. A su vez, su oración profundizó su comprensión de la Palabra de Dios.

13. Siguiendo a nuestro Fundador, muchos de nuestros claretianos se han aventurado en áreas de misiones innovadoras, según las necesidades de nuestros contemporáneos. La mayoría de los Organismos Mayores han desarrollado iniciativas de carácter innovador para responder a los retos propios de su Los Hogares Claret en Colombia son un ejemplo entre tantos otros. Estas misiones son fructíferas porque los misioneros que se dedican a ellas se actualizan continuamente en las respectivas áreas y están espiritualmente centrados. La creatividad y la innovación en cada ministerio claretiano son expresiones naturales del espíritu de nuestro Fundador. La razón es clara: un misionero que es guiado por el Espíritu no puede permanecer indiferente ante lo que sucede a su alrededor. Se comprometerá a formarse para llegar a la gente con la Palabra de Dios. Cuando nuestros misioneros no arden en amor de Dios se convierten en leones domesticados que sobreviven en sus jaulas y se contentan con su ración diaria de alimento. Los ministerios auténticos e innovadores nacen de la creatividad del Espíritu Santo que nos enciende con el amor de Dios.

 

c)  «No» a la mundanidad y «sí» a la santidad

14. Nuestro Fundador fue un hombre en el mundo, totalmente consciente de lo que sucedía a su Amaba la creación, especialmente el culmen de la obra creadora divina, hecha a imagen y semejanza de Dios: sus hermanos y hermanas. Sin embargo, él vivía desde un horizonte más allá del mundo que daba sentido a la vida en el mundo. La mundanidad es la vida en el circuito cerrado del mundo donde el significado de la vida y su propósito se buscan dentro de su propio horizonte. Cuando Dios se mantiene fuera de la escena, el mundo creado se convierte en un ídolo. Cuando los corazones humanos se infectan con el virus de la codicia y la vanagloria, las personas usan máscaras de colores para cubrir sus verdaderos rostros que son aquellos que verdaderamente reflejan la imagen de Dios. Claret describe un cambio importante en su vida que tuvo lugar en Barcelona a la edad de 20 años, cuando tenía un futuro muy prometedor en el diseño textil. Así lo narra: «Después de vivir allí durante tres años, pude ver claramente, por una luz desde arriba, el engaño de los caminos del mundo»[15]. La penetrante pregunta de Jesús − Quid prodest? («¿De qué aprovecha...?» [Mt 16,26]) − despertó a Claret de su sopor espiritual.

15. La mentalidad mundana en la sociedad que vive sin adhesión al designio de Dios engendra muchos males que destruyen el bienestar de los Claret lo comprobó en la colonia española de Cuba y en el palacio de Madrid. Se mantuvo claramente al margen de las intrigas mundanas porque vio que «por manera que el móvil de la política y de los partidos no es más que la ambición, el orgullo y la codicia»[16]. Cuando la mundanidad se desliza en la vida de la Iglesia, hace un gran daño al pueblo de Dios. Claret estaba convencido de que un remedio para un mundo pecador es «la formación de un buen Clero, que con su ejemplo y predicación dirija a las ovejas del Padre celestial»[17]. Sabiendo que la santidad de los sacerdotes era importante para la credibilidad del mensaje que predicaban, Claret prestó mucha atención a la formación del clero. Una forma más efectiva de crecer en santidad es la relación filial con nuestra Santísima Madre. Para Claret, el Inmaculado Corazón de María fue la fragua de su propio crisol como misionero apostólico y propuso que fuera lo mismo para los misioneros. Hacia el final de su vida, dijo a los misioneros de Prades, explicando el pasaje de Mt 9,7, que «el Misionero del Corazón de María era el árbol bueno, por estar plantado junto a las corrientes de la gracia que salen del Corazón de María, y, en consecuencia, debíamos producir excelentes y abundantes frutos de virtudes y de santidad»[18].

16. En nuestro mundo contaminado por el excesivo consumismo y la acumulación de residuos, los claretianos deben prestar atención a las virtudes de la pobreza y la mortificación como antídotos contra la mundanidad, y a las virtudes apostólicas de la humildad, la caridad y la mansedumbre que favorecen una vida de El papa Francisco ha dejado claro que «todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra»[19]. Una vida misionera acomodada a los estándares humanos no tiene nada bello que ofrecer al mundo. Optemos por una vida sencilla y santa, aquella que nuestro Fundador practicó y quiso para sus misioneros.

 

d)  «No» a la dispersión y «sí» al tiempo de Dios

17. Un hermoso rasgo de nuestro Fundador es su capacidad de centrarse en los propósitos marcados y la cuidadosa distribución de su tiempo en relación con sus Como misionero apostólico, su máxima prioridad era ser un instrumento de Dios para proclamar el Evangelio, lo que explica el increíble compromiso de predicar dondequiera que pudiera. Así lo confirma: «El fin que me propongo es que Dios sea conocido, amado y servido de todos. ¡Oh quién tuviera todos los corazones de los hombres para amar con todos ellos a Dios!»[20]. Una forma fácil de comprender los valores prioritarios de una persona es comprobar a qué dedica su tiempo cada día. La centralidad de Dios en su vida explica el tiempo que pasa en la oración y la lectura de la Palabra. El tiempo dedicado a la predicación, a veces incluso entre seis y nueve sermones al día, aparte de otros trabajos de su despacho, es increíble. No es de extrañar que algunos jóvenes le preguntaran cómo podía lograr tanto y su respuesta fue la siguiente: «Enamoraos de Jesucristo y del prójimo, y lo comprenderéis todo y haréis cosas más grandes que yo»[21].

18. Siguiendo las huellas de nuestro Fundador, asegurémonos de que nuestro tiempo discurre de acuerdo con nuestras Hoy corremos el riesgo de pasar un tiempo desproporcionado ante los medios de comunicación social entrando en una espiral sin fin de «reenvíos» de los mensajes que nos mandan los «amigos». Podemos llegar a perder la pista de dónde invertimos nuestro tiempo. Aunque los propósitos que solemos hacer en los Ejercicios Espirituales anuales, basados en las Constituciones, buscan garantizar un tiempo con Dios, a menudo este tiempo dedicado a Dios nos parece «tiempo perdido». Claret nos invita hoy a ser audaces en la misión siendo conscientes del peligro de dispersión y manteniéndonos centrados en el Señor que nos guía. Pienso en la imagen de una orquesta en la que la armonía se logra cuando los músicos se concentran en su respectiva partitura, siguiendo simultáneamente la dirección de la batuta del director y estando plenamente metidos en la pieza que se está tocando. ¡Cómo le gustaría a nuestro Fundador ver tal armonía en lo que hacemos en la Iglesia y en el mundo!

 

e)  «No» al engaño de las ideologías y «sí» al poder del Evangelio

19. Claret vivió en un momento de agitación social después de la Revolución Tuvo que vivir su vocación y su misión en un medio social turbulento marcado por intereses políticos conflictivos e ideologías enfrentadas. Fue su adhesión al Evangelio lo que le dio el delicado equilibrio para mantenerse al margen de esos intereses[22]. Por consiguiente, fue temido y perseguido en lugares donde su presencia y su predicación constituían una llamada profética a la conversión[23]. En ese mismo tiempo, el papa Pío IX manifestó sobre Claret: «Vi a Monseñor Claret y reconocí en él un digno eclesiástico, un hombre todo de Dios; y aunque ajeno a la política, harto conoce, sin embargo, la destemplanza de la misma política y la malicia de los hombres que son católicos de sólo nombre»[24]. Nuestro Fundador dominó el arte misionero de predicar el Evangelio sin perder su agudeza profética en el polarizado contexto sociopolítico de la Cuba y la España de su tiempo.

20. En ocasiones muchos claretianos no han sido capaces de practicar este arte de la fidelidad al Evangelio sin caer en la trampa de las pasiones políticas e ideológicas. Cuando mantenemos nuestra mirada alejada del Señor crucificado y buscamos versiones diluidas de la salvación en movimientos políticos o en viejas herejías que vienen en nuevos formatos[25], perdemos nuestra razón de ser en la En la actualidad corremos un gran peligro de sucumbir en la avalancha de noticias falsas e información manipulada que viene suministrada por los medios de comunicación a instancias de diferentes intereses partidistas. El ejemplo de Claret nos ayuda a mantenernos centrados en el Evangelio, a separar el grano de la paja y a ocupar nuestro lugar en relación con el Evangelio.

 

f)  «No» a la acción irreflexiva y «sí» a las decisiones discernidas

21. La mente práctica de Claret alcanzó un nivel más elevado a través del arte espiritual del discernimiento que aprendió en el noviciado Es sorprendente ver su proceso de toma de decisiones. Dedicó tiempo a discernir la voz de Dios a partir de los impulsos de su inteligencia natural. Lo vemos en la forma en que aceptó los diferentes mandatos de sus superiores en momentos críticos de su vida. Recuerdo los momentos relacionados con su nombramiento y aceptación del cargo de arzobispo de Santiago de Cuba y los diferentes momentos de su cargo como Confesor de la Reina en Madrid. Sus impulsos naturales le invitaban a lo contrario. Cuando uno está bajo la presión de muchos «tiras y aflojas», desde dentro y fuera, no es fácil hacerse la pregunta: «¿qué me pide el Señor en esta situación?». Claret lo convirtió en hábito durante su vida y asumió sus consecuencias con buen ánimo.

22. Me he encontrado con claretianos que honestamente se preguntan «¿qué me pide el Señor en esta situación?» y aceptan las consecuencias de ello en sus Una pregunta frecuente que el difunto P. Franz Dirnberger, mi maestro de novicios, solía hacernos era la siguiente: «¿es ésta la voluntad de Dios?». Esta cuestión ha dejado una huella en mi propia vida. Cada uno no puede hacerse honestamente esta pregunta si abordamos los problemas de la vida con soluciones preconcebidas. Sin mentes limpias, corazones abiertos y manos dispuestas, no podemos emprender el proceso de discernimiento al estilo de Claret. La esclerosis de la mente y del corazón tampoco es una enfermedad rara entre nosotros. ¡Cuántas salidas de la Congregación han sido fruto de decisiones impulsivas! ¡Cuántas decisiones se toman a puerta cerrada en nuestras mentes y comunidades con la complicidad de muchos espíritus mundanos y luego se invoca el espíritu de Cristo para que bendiga la decisión! He comprobado un patrón interesante en ciertos tipos de resoluciones en las que la «decisión discernida», tomada en consulta con el propio «padre espiritual», se comunica ya al final al superior legítimo para su aprobación. Otra versión del discernimiento «a puerta cerrada» sigue aquella lógica en la que la decisión se atribuye a una inspiración del Espíritu Santo que está por encima de los superiores, como atestiguan las Escrituras: «¡Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres!» (Hch 5,29). La vida de Claret es una excelente lección para evitar los trucos de nuestras mentes y corazones que impiden una auténtica búsqueda para conocer y cumplir la voluntad de Dios.

 

g)  «No» a la fragmentación y «sí» a la comunión

23. Claret fue testigo de las consecuencias perjudiciales de la política polarizada y las ideologías conflictivas que dividen y destruyen la coexistencia respetuosa de las Aunque el programa proyectado de progresistas o conservadores, liberales o carlistas, era el bien de España, el resultado fue el odio y la división entre los pueblos. Las ideologías ateas se dirigían a destruir la Iglesia utilizando todos los medios posibles. Claret observó que su principal táctica para vilipendiar a la Iglesia católica y escandalizar a los fieles era desacreditar a los sacerdotes con la difusión de bulos. La descripción de Claret de la falsa propaganda sobre los sacerdotes católicos es muy similar a la de nuestros tiempos, aunque los medios utilizados hoy en día son más sofisticados[26]. Los enemigos de la Iglesia no suelen centrarse en debatir la enseñanza de la misma, ya que sus ideologías se desmoronan fácilmente. En su lugar, exageran los fracasos del clero y se dirigen a la ignorancia de los fieles con «la falacia del hombre de paja»[27]. De hecho, la desunión y el mal ejemplo de los sacerdotes y misioneros debilitan la credibilidad de la Iglesia más que cualquier otro hecho. Jesús advirtió a sus discípulos sobre su discordia, citando el libro de los profetas: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas»[28]. La solución que Claret encontró fue la formación integral del clero y una catequesis eficaz para enseñar la verdad de la Iglesia por diversos medios[29].

24. En nuestros tiempos, los escándalos del clero han sido el arma más utilizada para desacreditar a la Iglesia y alejar de ella al pueblo de En nuestra vida misionera se produce una situación que nos debilita cuando la desunión y la polarización prevalecen sobre la comunión y la comunicación en nuestras comunidades o en los Organismos. Una comunidad o un Organismo que se fragmenta en grupos rivales a partir de intereses diversos pierde su credibilidad ante el pueblo de Dios. Podemos sentir la ausencia del Señor Resucitado en tales situaciones, incluso cuando se realizan ministerios admirables en su nombre. La presencia de un claretiano debe ser una fuente de alegría y bendición en su comunidad y en su ministerio. La comunidad misionera de Claret en Cuba podría ser una referencia para nosotros de cara a evitar la fragmentación y promover la comunión. Claret prescribe los cuatro medios importantes que utilizaron como razón de la persistente paz, alegría y armonía en su gran comunidad apostólica en Cuba[30]:

1) promover la fidelidad a los fundamentos de la vida comunitaria: oración común, comida común y recreación conjunta;

2) realizar los ejercicios espirituales juntos para refrescar la comunión y la reconciliación;

3) evitar las amistades particulares en la comunidad y las amistades especiales fuera de ella;

4) no recibir acusaciones y chismes anónimos.

Estos medios son necesarios también en nuestros tiempos con sus oportunas adaptaciones para fomentar la comunión en nuestras comunidades y entre las personas.

 

h)  «No» al elitismo y «sí» a la proximidad

25. Otro admirable rasgo de nuestro Fundador es su forma de vivir su misión con humildad y sencillez en diferentes condiciones como sacerdote, predicador, arzobispo y confesor de la La fuente de este rasgo parece ser su contemplación de Jesús, el Hijo de Dios, que se hizo uno entre nosotros[31] y predicó de pueblo en pueblo, comiendo con recaudadores de impuestos y pecadores[32]. Para Claret, Jesús era amigo de los niños, los pobres, los enfermos y los pecadores[33]. En Cuba vivió heroicamente en proximidad con sus gentes, especialmente con aquellas que se encontraban en diversas dificultades. En sus seis años de vida en Cuba, realizó cuatro visitas pastorales. Para mí, nuestro Fundador es el mejor ejemplo de un compromiso misionero en el que insiste el papa Francisco cuando se refiere a la necesidad de estar presente en las periferias necesitadas del Evangelio[34]. Claret veía su diócesis no desde la cátedra episcopal de la catedral de Santiago, sino desde los corazones de sus gentes de las aldeas y pueblos remotos. Como guía espiritual de la Reina, miraba a la Iglesia de España no desde el palacio de Madrid, sino desde la perspectiva de las personas y sus cuestiones fundamentales suscitadas en las diferentes periferias de la sociedad española. Podemos estar verdaderamente presentes en las periferias necesitadas del Evangelio cuando contemplamos el misterio de la encarnación que revela el corazón de Dios tocado por su pueblo y su creación.

26. Mi percepción es que nuestros misioneros están generalmente cerca de la gente sin importar sus afiliaciones religiosas o étnicas. Un reciente descubrimiento de documentos secretos mostró cómo cuatro claretianos de París durante la Segunda Guerra Mundial salvaron a unos 150 judíos de ser enviados a los campos de concentración «creando» partidas de bautismo[35]. Cuando un claretiano mantiene tendencias clericales o mentalidad elitista, pretendiendo estar por encima y distante de las personas a la que sirve, se convierte en un Somos hermanos unos de otros. Las actitudes y acciones de superioridad en un claretiano adulto no son expresiones de nuestro carisma, sino llagas de un ego inflado que exige curación y crecimiento. Los cargos de liderazgo y responsabilidad son para servir a nuestros hermanos y hermanas. Debemos imbuirnos de la humildad y sencillez de nuestro Fundador en cualquier responsabilidad que tengamos y hacernos a nosotros mismos y nuestros servicios accesibles a la gente a la que servimos. Nuestra presencia misionera debe irradiar la proximidad de Dios a su pueblo y alimentar la amistad con Él. Facilitamos esta proximidad estando cerca de la gente y ayudándoles a descubrir que son la Iglesia, el Pueblo de Dios junto con sus pastores. Un signo físico de ello es mantener nuestras iglesias abiertas a los fieles como un lugar accesible para la oración y la adoración fuera del tiempo de la liturgia programada.

Puntos que hemos de considerar

Mientras contemplamos la vida de Claret desde su lecho de muerte, preguntémonos:

¿Qué clase de vida misionera he decidido vivir?

¿Qué clase de «no» y «sí» radicales tengo que hacer para ser fiel a mi vocación?

¿Cómo quiero que sean los últimos momentos de mi propio viaje de peregrino en la tierra?

 

 

II. RESPONDER A LOS DESAFÍOS DE NUESTRO TIEMPO AL ESTILO DE CLARET

 

1. Una misión de combate como el ángel del Apocalipsis 

27. Un homenaje adecuado a nuestro Fundador en este 150º aniversario de su muerte es revivir en nosotros su audacia para responder a los desafíos de nuestro tiempo. La suya creció en su vocación misionera con la conciencia de ser llamado a combatir no contra los enemigos humanos, sino contra las soberanías y las potencias que originan las tinieblas en este mundo[36]. Esta conciencia sobre las fuerzas del mal y la ayuda divina para combatirlas creció con mayor claridad a medida que avanzaba en su vida apostólica. La imagen del ángel del Apocalipsis (Ap 8,13; 10,1) le dio una comprensión más profunda de esta realidad[37]. La Iglesia era denigrada por la hostilidad del protestantismo del momento y el odio creciente contra la religión por parte del comunismo, que ganaba terreno en la Europa en el siglo XIX[38]. Claret vivió en un período de transición de la historia que tuvo sus repercusiones en la vida del pueblo. Habló de cuatro males que se introdujeron en la vida de la gente: el amor al placer, el amor al dinero, la independencia de la razón y la independencia de la voluntad[39]. Tal vez, se trataban de las semillas de los «-ismos» que lamentamos en nuestra época como el individualismo, el comunismo, el relativismo, el capitalismo, el consumismo, etc. La respuesta de Claret fue ser la voz de Dios para evitar que las falsas ideologías alejaran a los fieles de Dios. El misionero desarmado con su mensaje evangélico era una amenaza para los diversos grupos que soñaban con un mundo sin Dios y sin Iglesia. Sobrevivió a unos seis o siete intentos de asesinato por parte de sus enemigos[40]. Algunos llegaron a divulgar sus propios libros falsificándolos con contenidos escandalosos y otros difundieron publicaciones con ilustraciones eróticas involucrándole de pleno en ellas[41]. Hoy en día, la tecnología avanzada, especialmente los medios de comunicación social, equipa a las mentes perversas con herramientas mucho más poderosas y sofisticadas para hacer circular noticias falsas, fotos trucadas e información tergiversada sobre aquellos que abogan por el cuidado de la creación y defienden un mundo justo y fraterno.

 

2. Los claretianos como la voz del trueno

28. Nuestra época se caracteriza por una hostilidad contra la Iglesia y sus hijos a causa de la fe que no es menor que la del tiempo del Fundador. Os invito, queridos hermanos, a hacer vuestra la contemplación del mismo Claret sobre la voz fuerte del ángel del Apocalipsis y el sonido de los siete truenos (Ap 10,1) que tuvo un significado especial para la misión de nuestro Fundador y de sus misioneros: 

«Aquí vienen los hijos de la Congregación del inmaculado Corazón de María; dice siete, el número es indefinido; aquí quiere decir todos. Los llama truenos porque como truenos gritarán y harán oír sus voces; también por su amor y celo, como Santiago y San Juan, que fueron llamados hijos del trueno. Y el Señor quiere que yo y mis compañeros imitemos a los apóstoles Santiago y San Juan en el celo, en la castidad y en el amor a Jesús y a María.

El Señor me dijo a mí y a todos estos Misioneros compañeros míos: Non vos estis qui loquimini sed Spiritus Patris vestri, et Matris vestrae qui loquitur in vobis. Por manera que cada uno de nosotros podrá decir: Spiritus Domini super me, propter quod unxit me, evangelizare pauperibus misit me, sanare contritos corde»[42].

29. El trueno en la Biblia significa el poder, la presencia y la voz de Dios[43]. Claret alude al «trueno» en referencia al nombre de los discípulos Santiago y Juan, y a la proclamación como ellos de la Palabra de Dios. La fuente de este poder para hablar es el Espíritu del Señor que nos unge para proclamar la Buena Nueva. Nos podemos preguntar si nuestra vida y misión representan el «trueno» con el que Claret soñó sobre nosotros en los lugares de misión donde somos enviados. ¿Cómo podemos ser ese «trueno» que anuncia la Palabra de Dios en el mundo de hoy?

 

3. Lo que a Claret le gustaría vernos hacer hoy 

30. Claret tenía un profundo conocimiento de lo que ocurría en su época y de los peligros de las ideologías aparentemente También buscó diferentes estrategias y medios para responder a ellos. Si tuviéramos su sensibilidad carismática, ¿cuáles serían las oportunidades y medios que aprovecharíamos para proclamar al Señor en el mundo de hoy? ¿Cuáles serían los males de nuestro tiempo que consideramos importante enfrentar? ¿Cómo deberíamos llegar al pueblo de Dios con el mensaje del Evangelio? El papa Francisco se ha lamentado de «las sombras de un mundo cerrado» que aparecen en forma de fraternidad fragmentada entre los pueblos y las naciones, causada por la explotación desenfrenada de los seres humanos y de la creación[44]. El futuro de la familia humana solo estará asegurado si hacemos converger nuestros esfuerzos colectivos para recorrer los caminos de la esperanza que se desprenden de las «semillas de bien» que Dios sigue derramando en la humanidad[45]. Nuestra presencia misionera en el mundo como una porción de la Iglesia es tomar parte en este viaje con nuestro carisma.

Me gustaría ofrecer ahora seis consideraciones para invitaros a prestar atención sobre algunas preocupaciones importantes que considero que no debemos ignorar en nuestro servicio misionero como claretianos.

 

a)  Combatir el analfabetismo de la fe 

31. La actual generación dispone de más información que cualquier colectivo de personas en épocas Además, la tecnología moderna nos permite tener acceso instantáneo a todo tipo de información. El conocimiento de las religiones es diferente a partir de la experiencia de Dios y la experiencia compartida de la fe. El mundo académico e intelectual presupone una concepción agnóstica o atea del mundo como el horizonte «predeterminado» de la ciencia cuando se aproxima a los diferentes fenómenos del mundo bajo diversas disciplinas. Debido a que las ciencias físicas están divorciadas de la metafísica, las ciencias sociales de las dimensiones éticas y religiosas de la vida humana, y la religión se estudia simplemente como un fenómeno social, los seres humanos se ven abocados a un vacío espiritual. Los hombres modernos se vuelven como los cíclopes de la mitología griega que sólo tenían un ojo para mirar la realidad. Incluso siendo la mejor lente científica, sólo puede producir una distorsionada visión miope. Tal vez, la pobreza espiritual de nuestros tiempos, incluso en las prácticas religiosas, es la consecuencia de esta esquizofrenia científica que produce tecnócratas sin un horizonte trascendente para su campo de estudio y trabajo. Las afirmaciones de que los astronautas no encontraron a Dios en los cielos, y los cirujanos no hallaron rastro del alma en el corazón durante la cirugía a corazón abierto, son ejemplos de la visión miope de la realidad. La búsqueda científica de la verdad sólo conoce el lenguaje de la razón y toma la religión como un instrumento pre-racional porque no tiene herramientas para navegar en la esfera post-racional y trascendente de la realidad. Los jóvenes cristianos de la mayoría de los países se encuentran en una situación muy desaventajada para conocer y saborear su fe después del catecismo infantil, incluso si han recibido formación religiosa para la Primera Comunión o la Confirmación.

32. La fe pertenece a un ámbito diferente que incluye la razón y la lleva más allá a un nivel más profundo de comprensión con la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, colma a la persona y la conduce a la plenitud de Dios (cf. Ef 3,18-19). La fe cristiana ha resistido las diferentes épocas de dos milenios y ha producido hombres y mujeres santos de todas las clases sociales que han dado testimonio de su fe a lo largo de la Aunque una rápida descristianización de Europa puede desanimar a la comunidad cristiana sobre su futuro, la verdadera pregunta es si los cristianos tienen el tesoro que el mundo no puede dar. Los ojos desnudos del niño sin mancha sólo pueden gritar que el hombre (mujer) moderno en toda su gloria es en realidad el Adán (Eva) desnudo del Edén, hecho a imagen y semejanza de Dios. Los cristianos no tienen que proteger al Señor Resucitado, sino proclamarlo. No tenemos que hacer proselitismo para él, sino que debemos dar testimonio de la alegría de vivir en él. Creo que ha llegado el momento de un diálogo honesto y abierto entre el vasto conocimiento de las ciencias y el de los estudios de la teología, la filosofía y la ética en busca de la verdad y el bien integral de la humanidad[46].

33. La intuición de Claret sobre la solución para inculcar el fervor de la fe católica en Europa era responder a la sed del pueblo por Por lo tanto, eligió formas adecuadas para catequizar a los fieles y hacer que Dios fuera conocido, amado y servido. En nuestros tiempos, debemos volver a aquella evangelización primera en el espíritu de la Iglesia primitiva, para invitar a las personas a encontrar al Señor Resucitado en la encrucijada de sus vidas. A menudo nos encontramos, incluso en nuestros propios familiares, con personas que son «analfabetos en la fe cristiana», que saben mucho sobre el abuso sexual de los sacerdotes, la violencia de las cruzadas, los pecados papales y la política vaticana, pero muy poco sobre la Biblia, Jesús Crucificado, el Espíritu Santo, el amor del Padre o el verdadero rostro de la Iglesia. Creo que una de nuestras prioridades es volver al espíritu de la Iglesia primitiva para proclamar el kerigma, la buena noticia del Señor al mundo de cualquier manera posible hoy en día, como lo hizo Claret en su tiempo. Necesitamos proclamar la fe en el lenguaje y la forma que faciliten a las personas su encuentro con el Señor Resucitado que las colma de alegría y poder.

 

b)  Encontrarse con diferentes creencias religiosas y tradiciones culturales

34. Hoy más que nunca, fieles de diferentes creencias viven juntos en la misma localidad debido al flujo masivo de personas que ponen en contacto sus diferentes visiones del mundo y sus afirmaciones de la No es raro ver en las grandes ciudades del mundo lugares de culto de diferentes creencias muy cerca unos de otros. La red mundial digital (Internet) está ofreciendo la misma plataforma para debates abiertos entre las personas con respecto a las diferentes afirmaciones de la verdad. Aunque existe la posibilidad de un choque entre aquellos que sostienen distintas creencias, la proximidad de sujetos con diferentes cosmovisiones y tradiciones religiosas ofrece una maravillosa oportunidad para la clarificación y el enriquecimiento mutuo de las diversas creencias y para contribuir a un mundo justo y fraternal. El encuentro del papa Francisco con el gran imán Ahmad Al-Tayyeb en Abu Dhabi y su declaración conjunta sobre La fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común es un gran ejemplo de este viaje común[47].

35. El relativismo de la cultura moderna que relega toda verdad a la esfera subjetiva y la pretensión absolutista de cualquier religión o ideología que desaprueba todo lo que está fuera de su ámbito son perjudiciales para la valiosa coexistencia pacífica de los pueblos de nuestro Es aún más letal cuando la política se apropia de dimensiones religiosas de la vida de las personas o cuando la religión se funde en una unión simbiótica con la política[48]. El surgimiento de grupos fundamentalistas en nuestros tiempos que recurren a la violencia contra grupos externos es una causa de honda preocupación. El papa Francisco, en su encíclica Fratelli tutti, pide a todo el mundo que se embarque en un viaje para crear un mundo más justo y fraterno que demanda un nuevo paradigma para nuestra coexistencia pacífica. Para nosotros, misioneros, esta invitación es una afirmación del camino que hemos recorrido; y también una llamada que nos desafía a cultivar la libertad interior del buen samaritano que Jesús presenta como el modelo de la auténtica proximidad entre los seres humanos. Jesús tenía un nombre para esta visión: el Reino de Dios.

36. La bendición que conlleva la diversidad de visiones del mundo es mayor que el suplicio de las afirmaciones conflictivas que chocan entre sí. Debemos hacer un esfuerzo por estar familiarizados con las tradiciones de fe de las personas entre las que Eso posibilitará entrar respetuosamente en diálogo con ellas en espíritu de amor y solicitud, dentro de la dinámica del dar y recibir. Las ingenuas expectativas de un tiempo culturalmente romántico de coexistencia con personas de diferentes visiones del mundo serían engañosas. Nuestro punto de partida es la enseñanza y el ejemplo de Jesús que nuestro Fundador trató de imitar. Claret vio el peligro inminente de un levantamiento revolucionario en Cuba y los tiempos difíciles que se avecinaban en España como resultado de que los valores cristianos fundamentales de la dignidad de la persona humana y la primacía de Dios se dejaran de lado para apaciguar los intereses de algunos grupos. En nuestro cambiante contexto social, diferente al de nuestro Fundador, ¿cómo podemos ser artesanos de la coexistencia fraternal en la sociedad? Me gustaría ofrecer algunas reflexiones al respecto.

 

c)  Aprender el arte de la vida fraterna de Jesús y su Evangelio 

37. La libertad de Jesús para relacionarse con las personas a través de las barreras culturales (pecadores, recaudadores de impuestos, samaritanos, fariseos, escribas, herodianos, extranjeros) tiene que ver con su visión global de Dios como Padre y la relación de su Padre con la Es dentro de este marco teológico desde donde Jesús se relacionó con personas de varios grupos culturales. Repasemos algunos dichos claves de Jesús:

  • «Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31-32). El criterio último para una existencia humana sana es el descubrimiento de la verdad y la praxis basada en ella.
  • «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mc 12,17). La distinción y la sana separación entre los ámbitos de la política y de la religión son necesarias para la paz en la sociedad.
  • «Así, pues, todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella» (Mt 7,12). Aquí Jesús resume la ley y los profetas integrando la sabiduría que encarnan en el ámbito intersubjetivo del comportamiento A muchas personas les resulta difícil aplicar a sí mismas o a su grupo los mismos criterios de su juicio sobre los demás.
  • «Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos» (Mt 5,44-45). Jesús nos invita a tener un amplio «espacio de espera» en nuestro corazón para acoger a todas las personas como nuestros hermanos y hermanas, independientemente de su comportamiento y actitudes hacia nosotros.

Despleguemos estos valores del Reino que Jesús proclamó para crear una humanidad armónica según el corazón de Dios.

 

d)  Apreciación de la bendición de la diversidad y el compromiso con la unidad

38. La diversidad es parte integral tanto de la naturaleza como de la La población actual en la tierra de 7.800 millones de habitantes exhibe 7.800 millones de formas de pensar y organizar la vida dentro de los modelos que ofrecen su naturaleza y su cultura. Experimentamos la riqueza de la diversidad en nuestra propia Congregación a diferentes niveles. A veces también tratamos de aprovechar la diversidad de pensamiento y acción de algunos hermanos incluso cuando contradicen seriamente el propósito de nuestro ser claretianos. Sabemos por experiencia que nuestra vida fraterna no puede durar mucho tiempo si no se fundamenta en principios y normas objetivas que deben integrarse en la experiencia subjetiva de cada uno. Las leyes civiles y eclesiásticas son necesarias, pero no suficientes para asegurar la relación fraternal entre nosotros. Sin colocar los valores evangélicos en el centro de nuestras relaciones, y sin atenernos a las normas de la Iglesia y la Congregación que nos marcan los límites de las desviaciones, estaríamos construyendo nuestra fraternidad sólo sobre un montón de arena. El arte de la construcción de la comunidad consiste en la capacidad de celebrar la diversidad dentro de un espacio óptimo que garantice la unidad.

 

e)  Diálogo: el arte de decir la verdad con caridad apuntando al bien común

 

39. La civilización occidental, fundada sobre la visión cristiana de la realidad, ha encabezado el avance de la ciencia fomentando la investigación de todo lo que está bajo el escrutinio de la razón y las Ha sido la campeona de la libertad de expresión y de la investigación crítica de todos los fenómenos sin restricciones. La humanidad también ha progresado gracias a las duras lecciones aprendidas de las dos Guerras Mundiales y de varias revoluciones que sacrificaron más seres humanos que algunos desastres naturales. Sin embargo, la condición humana y del planeta sigue siendo frágil y aún más vulnerable por la falta de una clave que nos ayude a llevar adelante el progreso humano hacia una coexistencia fraternal basada en la verdad y la justicia. La misma razón crítica es la herramienta que Dios nos ha dado para llenar el vacío existencial del corazón humano (a pesar de los envidiables logros de la ciencia) y para conocer mejor las raíces de las nuevas formas de esclavitud y de la creciente brecha entre los humanos.

40. Es hora de tomar en serio la piedra rechazada por los arquitectos de la sociedad postmoderna, la visión de Jesús del Reino de Dios, y convertirla en la piedra angular[49] de una sociedad justa y La Iglesia también ha aprendido duras lecciones en el curso de su historia que la pueden ayudar a adherirse conscientemente a su misión en el mundo. Tenemos mucho que aprender del ejemplo de la Iglesia primitiva. Los primeros cristianos fueron difamados por las informaciones falsas y los malentendidos de su experiencia de Dios por parte de aquellos que se sentían amenazados por el poder del Evangelio. Los apologistas cristianos, especialmente Tertuliano[50], defendieron con vehemencia a los cristianos contra los cargos de canibalismo, sacrificio humano, incesto e inmoralidad. La Iglesia resistió las falsas acusaciones contra las fuertes corrientes políticas y sociales del imperio romano. Hoy también abundan las caricaturas ridículas de la Iglesia y las falsas interpretaciones de su enseñanza magisterial en formas novedosas.

 

Post-verdad y diálogo

41. Vivimos en la era de la «post-verdad»[51], creada por la interminable circulación de fragmentos de información seleccionados intencionalmente en los medios de comunicación que finalmente «se convierten» en la verdad Así, una información parcial repetida muchas veces puede convertirse en la «verdad completa» sin ningún tipo de verificación ni referencia a las fuentes. Haciendo uso de los medios de comunicación alguien puede comunicar cualquier cosa desde cualquier lugar sin tener que rendir cuentas. Cuanto más atractivo emocionalmente sea el contenido, más fácilmente se convierte en viral y determina la «verdad». El dominio de los medios de comunicación sobre las personas está manipulado por intereses creados originando una situación similar a la que los profetas denunciaron en su tiempo: «Se ha tergiversado el derecho, lejana queda la justicia. La honestidad tropieza en la plaza, la rectitud no tiene acceso. Falta la honestidad: quien se aparta del mal queda arruinado» (Is 59,14-15).

42 La Iglesia católica es a menudo atacada acudiendo a los casos de abuso sexual del clero, los pecados de los papas medievales, la Inquisición española, el juicio a Galileo, las Cruzadas, Este es un tiempo precioso para que la Iglesia se prepare y practique el difícil arte del diálogo al servicio de la verdad, la justicia y el bien común sin ponerse a la defensiva ni a la ofensiva de nadie. Si seguimos una pista de la manera en que la Iglesia primitiva respondía a las falsas acusaciones, el diálogo debería abrir una primavera para la apologética y el compromiso de solidaridad con la humanidad que sufre en el corazón de Cristo. La plataforma de Internet y los medios de comunicación social están igualmente abiertos para la proclamación y la enseñanza de la verdad del Evangelio.

 

Un tiempo para nuevas apologías

43. Este es un momento en que la verdad del Evangelio tiene que redimir a la sociedad del desorden del relativismo y la trampa de la falsa información. La Iglesia no tiene que ser populista para ganar multitudes que la Le fallaremos a Jesús si la acusación de escándalos en la Iglesia ahoga nuestra voz profética para denunciar el mal y anunciar el Evangelio. Como los Padres de la Iglesia primitiva, debemos ser audaces para servir a la verdad «re-anunciando» al mundo lo que la Iglesia realmente es y lo que enseña. El compromiso apologético como diálogo con aquellos que discrepan de la Iglesia, e incluso la consideran como un enemigo del progreso humano, puede ayudar a la búsqueda conjunta de la verdad y a encontrar bases comunes para caminar unidos. Podemos explorar juntos las preguntas perennes sobre el problema del mal, el significado del sufrimiento, el propósito de la vida y la vida después de la muerte con nuestros hermanos y hermanas agnósticos y ateos y compartir cómo Jesús marca la diferencia para nosotros. Un enfoque apologético requiere que conozcamos nuestra propia fe más allá de los sentimientos subjetivos y que entendamos la posición de los demás desde su marco de comprensión.

44. La ideología del comunismo ha pasado por varias mutaciones y ha adquirido diferentes formas hoy en día. Las transformaciones en las esferas política y económica han hecho que su postura sobre la religión sea menos agresiva y más abierta a la adopción de medidas Pienso en la visita del papa Francisco a Fidel Castro en Cuba y en el reciente acuerdo entre la Santa Sede y China, aunque en muchos ha causado serias reticencias. Vale la pena, por sencillos que sean, cualquier pequeño paso hacia la fraternidad humana o cualquier acción conjunta para el bien común de cara a caminar hacia el futuro de esa humanidad a la que aspiramos, donde las espadas se convertirán en arados y las lanzas en podaderas (cf. Is 2,4).

45. La inmigración masiva ha puesto al islam cara a cara con el cristianismo contemporáneo y la civilización occidental en un nuevo plano diferente del La estricta adhesión de los musulmanes a sus prácticas religiosas y a su Dios puede plantear de una manera inesperada la cuestión del hecho religioso a los occidentales «secularizados». Por otra parte, la comunidad de inmigrantes musulmanes lucha por gestionar la libertad recién descubierta y las incompatibles visiones del mundo que provocan reacciones violentas y preparan el terreno para los reclutas de los grupos islámicos radicales. La negación de las diferencias y la ignorancia de la fe religiosa propia y ajena dan lugar a ideas erróneas sobre el otro. Compartimos el planeta con 1.600 millones de nuestros hermanos y hermanas (23% de la población mundial) que siguen la fe islámica. ¿Cuántos claretianos han leído el libro sagrado de los musulmanes y han tratado de conocer lo que implica esa fe? La ignorancia sobre la fe del islam y sus conceptos erróneos sobre el cristianismo impiden una sana integración y coexistencia de los musulmanes en los países no islámicos. A menos que los cristianos conozcan bien su propia fe, no evitarán las preguntas de cualquier musulmán creyente que se pregunte cómo el Dios cristiano puede ser uno y tres, cómo Dios puede tener un hijo sin una esposa, y dónde dice Jesús en la Biblia que es Dios, etc. El conocimiento básico del islam y sus fuentes puede ayudar a los cristianos a no confiar en sus prejuicios, sino a tratar de entender, de manera más realista, el texto del Corán en su contexto y las afirmaciones del islam sobre su Profeta. El diálogo de la apologética puede ayudar al islam a enfrentarse a sus propias sombras y a reformarse para poder participar en la construcción de un mundo seguro y fraterno.

46. Para los claretianos que se encuentran en los lugares donde el cristianismo es una minoría, el diálogo a través de la apologética es una forma de entender otros sistemas de fe y de profundizar en el significado del misterio de Cristo en ese Este planteamiento puede ser muy válido para la presencia claretiana en Asia, donde las religiones orientales y su visión del mundo forman un vasto campo para el diálogo y el enriquecimiento mutuo. La misma actitud es válida para las religiones nativas y su visión del mundo en África y, de igual modo, para las culturas indígenas en América.

 

Diálogo ecuménico  

47. La Iglesia tiene una relación más estrecha con la línea principal del cristianismo, mientras que ha sido difícil encontrar un terreno común con otras denominaciones cristianas y los grupos El fenómeno de la proliferación de Iglesias (a veces, incluso en formas de sectas) está muy extendido en muchos países de África y América. La animadversión mutua y la agresiva competencia entre ellas para ganar adeptos hacen del cristianismo un supermercado de denominaciones para elegir según las necesidades emocionales de cada uno. Respetando la búsqueda individual y la libertad de profesar cualquier fe, necesitamos entrar en un diálogo apologético con nuestros hermanos para explorar nuestro camino de fe en Cristo y sus fundamentos en la Biblia y la tradición de la Iglesia.

48. El verdadero desafío del diálogo apologético es la superficialidad de la propia experiencia de fe y la ignorancia de sus También necesitamos la capacidad de cultivar la amistad con personas que pueden parecer hostiles ya que la fe que profesan tiene raíces históricas de animosidad contra la fe católica. Una formación teológica eficaz debe formar a nuestros misioneros para el diálogo apologético con nuestros hermanos separados. Cuando nuestro amor por el otro trasciende los prejuicios históricos, es posible escribir nuevas páginas de diálogo fraterno y de unidad entre los cristianos. Jesús deseaba ardientemente esta unidad y rezó a su Padre antes de su pasión: «Padre Santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno como nosotros» (Jn 17,11).

 

f)  Diálogo de vida y solidaridad con los pobres

49. Jesús se da a conocer de manera más creíble por la lógica de la encarnación mediante la que sus seguidores tratan a sus semejantes, especialmente a los pobres, con la compasión de Los cristianos fueron vistos desde el inicio de su historia como personas compasivas por su preocupación por los pobres. Una solicitud que nacía del amor de Dios y de la conciencia de la dignidad divina de cada persona humana. El filósofo Arístides de Atenas (siglo II) escribe al emperador Adriano sobre los cristianos de su tiempo de esta manera: «Los cristianos, oh Rey […] como hemos aprendido de sus libros, están más vecinos que los otros pueblos a la verdad y a la ciencia exacta... En ellos no se halla la mentira. Se aman unos a otros y no desprecian a las viudas y libran al huérfano de quien lo trata con violencia; […] Apenas ven a un forastero, lo introducen en sus propias casas y se alegran por él como por un verdadero hermano; […] Y si entre ellos hay alguno que esté pobre o necesitado y ellos no tienen abundancia de medios, ayunan dos o tres días para satisfacer la falta de sustento necesario a los necesitados»[52]. El testimonio de vida de los cristianos era fuertemente convincente para los no creyentes de cara a que pudieran abrazar la fe en Cristo.

50. Los Padres de la Iglesia desde los primeros tiempos eran conocidos por su preocupación por los Algunos de ellos como Clemente Romano, Policarpo, Clemente de Alejandría, Juan Crisóstomo, Basilio de Cesarea, Ambrosio y Gregorio Nacianceno fueron muy claros al hablar de los pobres y necesitados de la sociedad. En la encíclica Fratelli tutti, el papa Francisco ha afirmado la necesidad de esta sensibilidad para nuestros tiempos citando a dos Padres de la Iglesia. En primer lugar, ha recordado a san Juan Crisóstomo, quien afirmó: «no compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos»; también cita a san Gregorio Magno: «Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo»[53]. En nuestro tiempo, san Juan Pablo II afirmó que «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno»[54]. Sabemos cómo el corazón de nuestro Fundador se conmovió ante la visión de los pobres y marginados de Cuba y cómo esa experiencia marcó sus programas pastorales en la isla[55].

51. No podemos vivir como claretianos si actuamos como si los pobres no existieran[56]. Nuestras charlas sobre los pobres y la opción por ellos se convierten en mera retórica, si nuestro propio estilo de vida y nuestras actitudes no reflejan el sentido de solidaridad con los necesitados, y si no nos importa el dolor y la lucha de los que viven a nuestro No debemos perder la sensibilidad misionera que nos permite sentir el dolor en el cuerpo místico de Cristo cuando un hermano es herido en su humanidad. Nuestra solidaridad con los pobres y marginados es parte integral de nuestra manera de vivir la pobreza con un espíritu apostólico que evita toda apariencia de lujo y acumulación de riquezas y considera que nuestros bienes están a disposición de los demás, especialmente para las necesidades de nuestra Congregación y las del pueblo de Dios[57].

52. Estoy seguro de que nuestro Fundador estaría orgulloso de ver la generosidad de los Organismos Mayores al compartir los bienes y el personal para potenciar mutuamente nuestro servicio misionero en diversas partes del mundo, así como la sencillez de vida y la preocupación por los pobres que la mayoría de sus misioneros aprecian en Sin embargo, cuando la tendencia a conformarse con el mundo se desliza en la vida de nuestros miembros que anhelan más de lo que necesitan o cuando se adhieren a una mentalidad que admira la acumulación de riqueza sin tener en cuenta la situación de los pobres, nuestro Fundador se afligiría al vernos traicionar al Evangelio. La coordinación del SOMI (Solidaridad y Misión) en la Congregación a nivel general y provincial es un esfuerzo para hacer más productivo y creíble nuestro compromiso con la justicia, la paz y la integridad de la creación. La situación de una pandemia mundial es un campo de prueba para nuestra sensibilidad misionera y la proximidad a las personas en su sufrimiento. ¿Cómo es nuestra presencia ante el pueblo en su soledad, miedos y luchas en las diversas partes del mundo? Me produce alegría ver varias iniciativas de nuestros hermanos para acompañar al pueblo de Dios durante esta embestida de la pandemia. En este Año Jubilar de la muerte de nuestro Fundador, adquiramos un compromiso renovado para responder a la llamada del Papa a trabajar colectivamente por un mundo más justo y fraterno.

Puntos que hemos de considerar

¿Cuáles crees que son los principales males de nuestra sociedad contemporánea?

¿Cómo responden a ellos tu presencia evangelizadora y la de tu comunidad?

Como persona que comparte la mentalidad de la cultura contemporánea, ¿cómo consideras que el Evangelio responde a tus cuestiones más profundas y fundamentales?

 

 

III. CLARET EN NUESTRAS VIDAS HOY

 

1. El encuentro con nuestro Fundador hoy

53. Nuestro Fundador falleció hace 150 años. ¿Cómo está presente hoy en nuestras vidas? ¿Es sólo un recuerdo que revivimos en ciertos días del año? Hay también un grupo muy numeroso de hermanos nuestros que, después de haber dejado sus casas en la juventud, vivieron toda su vida como misioneros claretianos y se unieron al Fundador en su muerte. La manera única en que cada uno de ellos vivió la verdad del Evangelio me llena de gratitud y alegría por nuestra vocación. Cuando se leen sus nombres en el Necrologium el día respectivo de su fallecimiento durante la oración, trato de imaginar el amor y la dedicación que hay detrás de cada uno de esos nombres. Aunque sólo conozcamos a unos pocos personalmente, les debemos a cada uno de ellos lo que la Congregación es hoy. Al contemplar la vida y la muerte de nuestro Fundador en este 150º aniversario de su partida de este mundo, reflexionemos sobre cómo entendemos el lugar de Claret y de los claretianos fallecidos en la vida de la Congregación después de haber pasado al otro lado del velo de la muerte.

 

2. El Dios de vivos y muertos 

54. En nuestra vida diaria nos comunicamos con Dios en nuestros corazones y adoramos al Señor con agradecimiento y Es cierto que no tenemos acceso al otro lado del velo de la muerte a través de nuestros sentidos físicos. Nuestra cultura contemporánea se siente incómoda con la realidad de la muerte y es generalmente agnóstica o indiferente sobre la vida después de ella. ¿Hay vida después de la muerte? ¿Es posible tener algún tipo de comunicación entre nuestro mundo y el más allá? La cosmovisión del universo como un sistema cerrado que se enseña en nuestras escuelas no es el campo más propicio para saber sobre la vida después de la muerte. La visión cristiana de la vida y el más allá nos lleva a superar la cosmovisión cerrada de un mundo materialista y situarnos en el marco metafísico del significado y el propósito de la vida, señalando el misterio de Jesucristo en el que el cielo y la tierra se unen (Ef 1,10) y en el que la muerte es vencida (2 Tim 1,10).

55. En cuanto a la cuestión de la vida después de la muerte, Jesús se enfrentó a la incredulidad de los saduceos refiriéndose al encuentro de Moisés con Yahvé, que se reveló como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y declaró que «no es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos» (Lc 20,37-38). Por lo tanto, para Dios todos están vivos, y nuestros hermanos difuntos están vivos en La Palabra de Dios atestigua la alegría de Abraham por la venida de Jesús (Jn 8,57) y la conversación de Moisés y Elías con Jesús en el monte Tabor (Mt 17,3). Aunque Abraham, Moisés y Elías murieron muchos siglos antes, ¡hablan con Jesús! Nuestras oraciones por nuestros hermanos fallecidos y su interés e intercesión en nuestra vida y misión son tan significativas como nuestro mutuo afecto y aliento aquí en la tierra. Como san Pablo, también confesamos: «Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor» (Rom 14,8). La verdadera muerte es la del pecado, pero la vida eterna es el don de la gracia de Dios en Cristo Jesús (Rom 5,12; 6,23; 1Cor 15,21).

56. Claret vivió su misión con la conciencia de la presencia de la Virgen María en su vida y misión. En momentos significativos de su vida sintió su asistencia dándole consejo y ánimo[58]. Sus escritos están repletos de sus conversaciones interiores con Jesús y María. Para Claret y para nosotros, la muerte es un fenómeno natural de la vida terrenal, y el amor de Jesús y María compartido con otros aquí en la tierra haría del cielo una continuación y plenitud de vida.

57. En la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, tanto los vivos como los muertos son igualmente importantes y se encuentran Al igual que la Iglesia, la comunidad claretiana universal está formada por nuestros miembros vivos, así como por nuestros hermanos que regresaron a la casa del Padre después de su misión terrenal. Nuestra muerte tiene un significado positivo por causa de Cristo y, al «morir con Cristo», nuestra muerte física «perfecciona así nuestra incorporación a Él en su acto redentor»[59]. Resulta apropiado que nos comuniquemos con alegría con nuestro Fundador, nuestros hermanos mártires y otros miembros del otro lado del velo de la muerte a través de nuestras oraciones y recuerdos. La única certeza sobre nosotros en esta tierra es que un día también nos uniremos a ellos, aunque la mayoría de nosotros no tenemos prisa. A veces, cuando un miembro de la comunidad está afligido por una enfermedad terminal y los médicos prevén sólo un par de semanas de vida, experimentamos que el velo que separa la vida de la vida futura es así de delgado y transparente. La alegría y la confianza del hermano moribundo en la presencia del Señor nos permiten a siempre vista vislumbrar la realidad del cielo.

58. Dom Pedro Casaldáliga imaginó poéticamente su vida después de la muerte de esta manera: «Al final del camino me dirán: —¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres»[60]. El paso entre los dos horizontes, la vida aquí y la de más allá, es el amor. Jesús nos ha enseñado que la vida es amor.

 

3. La comunión con el Fundador en la Eucaristía y la Liturgia 

59. La carta a los Hebreos anima a los cristianos diciendo: «¡Qué nube de innumerables testigos nos rodea!» (Hb 12,1). No estamos solos en el culto y la adoración del Dios vivo. San Juan, en el libro del Apocalipsis, nos habla de la «muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero» (Ap 7,9). ¡Qué hermoso visualizar a nuestro Fundador, nuestros mártires y hermanos fallecidos en ese grupo! Un momento especial para pensar en nuestros hermanos del cielo lo encontramos en la Eucaristía, cuando el sacerdote nos exhorta a «levantar nuestros corazones» y unirnos a los coros celestiales para cantar: «Santo, santo, santo es el Señor». Nos reunimos en la liturgia, donde el cielo y la tierra se encuentran en la Eucaristía, cuando Jesús se nos da a sí mismo en el pan y el vino. Otro momento de nuestra comunión con toda la Congregación es la fiesta de nuestro Fundador y las fiestas y memorias claretianas. Una interpretación pragmática y mundana de la liturgia y de las devociones nos impide vivir el significado más profundo de la comunión de todos nosotros, vivos y muertos, en la celebración del misterio pascual del Señor. La celebración significativa de la liturgia nos lleva a la participación en la vida y el amor del Dios trino y excluye cualquier improvisación irresponsable según la psicología del celebrante.

 

4. Vivir nuestro carisma a la luz del cielo

60. La Congregación no es una pieza de museo en la Iglesia para ser preservada sin Nos mantenemos vivos, renovados y actualizados por el espíritu carismático que el Espíritu Santo nos otorgó a través del P. Fundador. La vida de Claret es la mejor expresión del carisma. Las generaciones posteriores a él necesitan apoyarse en su autobiografía y en otros escritos para conocerlo más de cerca y esforzarse por ser fieles al carisma de nuestro Fundador. Nuestros misioneros, que encarnaron el espíritu de san Antonio María Claret en su vida y misión, nos ayudan también a entrar en sintonía con el espíritu carismático. Puesto que el carisma es una gracia dinámica y viva del Espíritu, una forma importante de entrar en sintonía con el carisma de nuestro Fundador es la conexión espiritual que tenemos con él a través de nuestras oraciones y nuestra conciencia. Os invito a preguntaros: ¿Qué lugar ocupa nuestro Fundador en mi vida espiritual? ¿Cómo lo involucro en mis apostolados e iniciativas misioneras? ¿Busco su intercesión en mi vida y misión? La conciencia de su presencia entre nosotros depende de si la visión del mundo que cada uno de nosotros tiene incluye el horizonte del cielo y el mundo más allá de la muerte. El misterio de nuestra vida y misión aquí en la tierra, como Misioneros Claretianos, sólo tiene sentido y se esclarece a la luz del cielo.

 

Puntos que hemos de considerar

¿Cuál es tu concepción de la vida después de la muerte y su relación con la vida en la tierra?

¿Cómo te relacionas con Claret en tu vida diaria? ¿Qué lugar le das a los mártires claretianos y a los claretianos fallecidos en tu vida?

Si escribieras un poema sobre tu paso a la vida después de la vida, ¿cómo sería?

¿Cuál es el impacto de la celebración del 150º aniversario de la muerte de Claret en tu vida misionera? ¿Qué has hecho personalmente para que fuera un momento significativo para ti?

 

 

CONCLUSIÓN

 

61. Celebramos este jubileo en un momento histórico especial de incertidumbre y angustia sobre el futuro causado por la pandemia El modo en que afrontemos este momento con fortaleza y esperanza misioneras, y la forma en que vivamos en solidaridad con los hermanos y hermanas que nos rodean, expresarán mejor nuestra fidelidad al carisma del Fundador. Muy poco tiempo después de la fundación de aquella «grande obra», nuestro Fundador se vio alejado de ella, pero estuvo cerca de sus hermanos y apoyó el crecimiento de la Congregación de todos los modos que le fueron posibles. Después de su muerte, está más cerca que nunca intercediendo por nosotros desde el cielo. Siguiendo su espíritu misionero, hemos de estar en el corazón de la Iglesia como personas consagradas que desempeñan su misión en la composición de la sinfonía del amor de Dios en el mundo. Seamos en este mundo y en el mundo venidero auténticos hijos del Corazón de María, porque en ambos reinos tenemos la misma Iglesia y la misma Madre de la Iglesia que nos acompañan para vivir nuestra vida y misión con la alegría y la libertad de los hijos de Dios.

 

P. Mathew Vattamattam, CMF

Superior General

Roma, 24 de octubre de 2020

 

[1] Cf. Francisco, Bendición urbi et orbi. Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia, Atrio de la Basílica de San Pedro (27/03/2020).

[2] Francisco, Carta enc. Fratelli tutti [= FT] (2020), n. 8.

[3] Carta de Claret al nuncio papal Brunelli (12/08/1849): EC I, 305.

[4] Este es el mayor rasgo de un misionero según Claret (cf. Aut. 494).

[5] Apéndice IV (12): SAN ANTONIO MARÍA CLARET, Autobiografía y escritos complementarios, Ed. Claretiana, Buenos Aires 2008, 878.

[6] Apéndice IV (12): ibíd., 879.6 Apéndice IV (12): ibíd., 879.

[7] Apéndice IV (14): íbid., 884.

[8] Cf. ibíd.

[9] Estas fueron las últimas palabras del papa Gregorio VII.

[10] Aut. 623.

[11] Cf. Aut. 58.

[12] Cf. Aut. 665.

[13] Cf. Aut. 171 y 566.

[14] Reflexiones sobre la agricultura, Barcelona 1854.

[15] Carta al Rvdmo. P. General de la Compañía (11/11/1839): EC I, 90-93, cita 91.

[16] Aut. 629.

[17] Carta a la M. María Antonia París (31/08/1860): EC II, 173-175, cita 174.

[18] Memorias dejadas por el P. Joaquín Oller en Claret (cf. Apéndice III: SAN ANTONIO MARÍA CLARET, Autobiografía y escritos complementarios, 848-849).

[19] Francisco, Exhortación apost. Gaudete et exsultate [= GE] (2018), n. 14.

[20] Aut. 202.

[21] Anécdota publicada en Iris de Paz.

[22] Claret escribe sobre su vida en el Palacio de Madrid: «En materias de política, jamás me he querido meterni antes que era mero Sacerdote ni ahora tampoco, siendo así que varias veces me han pinchado» (Aut. 629).

[23] En Cuba, escribió al Capitán General de la isla en los siguientes términos: «nunca jamás me he metido en asuntos políticos, pero en esta isla se halla tan hermanada la religión con la política, que apenas se pueda hablar de la una que no se tope con la otra aunque no se quiera. Es verdad que hasta aquí no me he movido ni me moveré, de las santas y saludables máximas del divino evangelio en las exhortaciones que he hecho al pueblo; pero sin advertirlo ni pensarlo he desarmado los revolucionarios y desbaratado todos los planes de los magnates...» (EC I, 578-581, cita 580). Claret sufrió diversas tentativas de envenenamiento y, finalmente, el intento de asesinato en Holguín le llegó a herir gravemente (cf. Aut. 575).

[24] Cf. J. Gorricho, «Epistolario de Pío IX con Isabel II de España»: Archivum Historiæ Pontificiæ 4 (1966) 313.

[25] El papa Francisco habla de las formas contemporáneas de gnosticismo y pelagianismo en GE 35-62.

[26] Cf. Aut. 729-735. Claret cita algunos folletos que muestran cómo los escándalos del clero han sido usados como herramienta contra la Iglesia católica en esos días, al igual que en nuestros tiempos.

[27] La «falacia del hombre de paja» consiste en ridiculizar al oponente exagerando o tergiversando su argumento. En definitiva, en presentar una imagen falsa de alguien (en este caso, la Iglesia) y atacarla.

[28] Mt 26,31 (Jesús citaba a Zac 13,7).

[29] Cf. Aut. 735.

[30] Cf. Aut. 609-613.

[31] Cf. Aut. 425. La descripción de Claret de la kénosis de Jesús.

[32] Cf. Aut. 428-437. Claret da cuenta de las virtudes de Jesús que decidió imitar.

[33] Cf. Aut. 435.

[34] Cf. Francisco, Exh. apost. Evangelii gaudium (2013), n. 20.

[35] «Los falsificadores de Dios»: El País Semanal (09/08/2020).

[36] Durante el retiro de preparación para el diaconado, Claret quedó impresionado por las palabras de san Pablo en Ef 6,2.

[37] Cf. Aut. 685-687. Estas lecturas del Apocalipsis le dieron a Claret una visión más profunda de lo que el Señor le pedía a él y a sus misioneros.

[38] Cf. Aut. 685. Nótese que el Manifiesto comunista fue publicado en 1848 por Marx y Engels quienes fueron contemporáneos de Claret.

[39] Cf. Aut. 685.

[40] Cf. J. Clotet, Vida admirable del Padre Claret, Misionero y Fundador, Publicaciones Claretianas, Madrid 2000, 730-731.

[41] Cf. Aut. 865-866.

[42] Aut. 687-688. (No sois vosotros quienes habláis entonces, sino el Espíritu de vuestro Padre [y de vuestra Madre], el cual habla por vosotros). (El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad) Esta visión de un misionero complementa la definición de hijo del Corazón de María (Aut. 494), reforzando la dimensión profética de nuestra misión en el mundo.

[43] El fenómeno natural del trueno tiene un rico significado relacionado con la presencia de Dios en la Biblia. Por ejemplo, cf. Ex 19,19; 2 Sam 22,14; Is 33,3; Job 37,2.

[44] FT 9-55.

[45] FT 54.

[46] El papa Francisco en su Constitución apostólica Veritatis gaudium (2017) pide un enfoque interdisciplinar e integral en la educación católica.

[47] El documento fue firmado el 04/02/2019.

[48] Vemos esa situación muy claramente en algunos países comunistas y estados islámicos. En estos lugares la vida de aquellos que no se adhieren a la ideología o al sistema de fe dominante está constantemente bajo amenaza.

[49] Cf. Mt 21,42; Sal 118,22.

[50] Tertuliano en su Apología refuta los falsos cargos contra los cristianos y revela las intenciones de los acusadores.

[51] El diccionario de Oxford define este concepto como aquello «relativo o que denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a la creencia personal».

[52] Arístides, Apología, XV [Padres Apologistas griegos (s. II), BAC, Madrid 1954, 144-145].

[53] FT 119.

[54] En Centesimus annus (1991), n. 31; cit. en FT 120.

[55] La granja modelo de Claret en Puerto Príncipe es un ejemplo de sus planes para mejorar las condiciones de vida de los pobres (cf. Aut. 563-564).

[56] Cf. MS 49.

[57] Cf. CC 25.

[58] Aut. 96. Ver también las conversaciones interiores de Claret con Jesús y María en la parte «Luces y gracias», 947-971.

[59] Catecismo de la Iglesia católica (1992), n. 1010.

[60] P. Casaldáliga, El tiempo y la espera, Sal Terrae, Santander 1986, 100.

 

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