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SAN JUDAS TADEO, CONSTRUCTOR DE PAZ

SAN JUDAS TADEO, CONSTRUCTOR DE PAZ

  • Fecha: 28-06-2022
  • Autor: Hno Juan Carlos Bugarín Lara, cmf

Hace una semana la comunidad católica se indignaba con el asesinato de dos jesuitas y un guía de turistas en el interior de un templo en Cerocahui, Chihuahua.

Cuando la violencia irrumpe en un lugar dedicado al culto, contra personas que son autoridad moral, es que se ha roto todo límite de respeto.

La violencia causa indignación, frustración, exigencia de justicia y, en el peor de los casos, sed de venganza. Quien se considera cristiano y ha leído la Biblia se dará cuenta que este libro sagrado está plagado del deseo de paz y justicia. Son incontables las veces que estas dos palabras aparecen en los textos sagrados.

Jesús, el Príncipe de la Paz, predicó la misericordia y declaró dichosos a los que trabajan por la paz, enseñó a no pagar mal por mal. Esta indignación e impotencia que sentimos ante la violencia nos debe traer el deseo de transformar a nuestra sociedad, empezando en el seno familiar.

Nuestros padres son quienes nos enseñan a respetar la vida, nos infunden valores, que son más valiosos que cualquier bien. La familia cristiana tiene un papel fundamental en la construcción de la paz, en ella se forman los ciudadanos que tienen en sus manos la construcción de una sociedad más justa y pacífica.

La violencia tiene muchas raíces: pobreza, injusticia, desintegración familiar y necesidades afectivas insatisfechas, principalmente desde la primera infancia. Un niño que no se siente amado y aceptado por sus padres, sufre y hará sufrir. Igualmente quien no logra conseguir empleo, buscará cualquier medio para ganar dinero, más si no cuenta con una base de valores.

San Judas tuvo la oportunidad de escuchar de viva voz las enseñanzas de Jesús, que apostó por la justicia y la paz, signos de que el Reino de Dios se establecía en la tierra. Que la indignación por la violencia que vive nuestro país se transforme en fuerza para construir un mundo más humano, un mundo en que vivamos la paz que Jesús nos vino a traer.

A ejemplo de nuestro querido San Judas, pongamos en práctica lo que Jesús nos enseña, convirtámonos en constructores de paz.